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¿Qué es y cómo se trata la piel atópica?

¿Qué es y cómo se trata la piel atópica?

La piel atópica, también conocida como atopia, es un trastorno cutáneo inflamatorio crónico, no contagiosa y de carácter crónico. Se caracteriza por la sequedad cutánea extrema y el enrojecimiento de la piel.  El prurito es el principal síntoma y se presenta en brotes con periodos de mejoría entre ellos.

En este post te explicamos cuáles son las causas de la piel atópica, sus síntomas y cómo se trata. ¡Sigue leyendo!

¿Cuáles son las causas de la piel atópica?

Los expertos coinciden en afirmar que la principal causa de esta enfermedad de la piel es la predisposición genética. Según un estudio realizado por Querol Nasarre, Ignacio (2009), profesor titular de Dermatología de la Facultad de Medicina de Zaragoza, entre un 70-80% de los pacientes tienen una historia familiar positiva de atopia. La influencia genética es compleja, siendo el componente materno el más importante. 

Pero existen ciertos factores ambientales, alérgicos y alimenticios, e incluso algunas prendas de ropa, que los desencadenan y lo agravan.

Se trata de una enfermedad que afecta a casi un 20 por ciento de los niños y que se prolonga hasta la edad adulta. 

¿Cuáles son sus síntomas?

La piel atópica afecta a bebés y niños y, en menor medida, a los adultos. En los niños suele aparecer en la cara y en zonas de flexión como los codos, las rodillas, la cara interna de la muñeca o en el cuero cabelludo, así como en piernas y glúteos. En el caso de los más pequeños aparece una piel seca y descamada, que se desprende con facilidad.

En el adulto, se ven estas irritaciones en cara y cuerpo. Aun así, sea adulto o niño, estas alteraciones se acompañan de un picor más o menos intenso y de posibles lesiones de rascado.

Entre sus síntomas más frecuentes podemos destacar:

- Piel seca.

- Picazón, que puede ser grave, especialmente durante la noche.

- Manchas de color rojo a marrón grisáceo, especialmente en las manos, los pies, los tobillos, las muñecas, el cuello, la parte superior del pecho, los párpados, la parte interna de los codos y las rodillas, y, en el caso de los bebés, el rostro y el cuero cabelludo.

- Pequeñas protuberancias que pueden supurar líquido y formar costras si se las rasca.

- Piel engrosada, agrietada y escamosa.

- Piel en carne viva, sensible e inflamada por rascarse. 

¿Cómo se trata la piel atópica?

La piel atópica es un trastorno que no se puede prevenir, dado que se produce por una predisposición genética. Por lo que lo único que se puede hacer es controlarla y combatir los factores que lo agravan.

La piel atópica es un trastorno que va disminuyendo en la transición de niño a adulto, pero no desaparece por completo. Sin embargo, existen algunas formas de evitar su aparición. En primer lugar, una correcta hidratación de la piel con el uso de cremas emolientes o hidratantes y aceites de ducha para mantener la piel hidratada. Pero, los podemos clasificar en tres grandes apartados: 

Hidratación.

Es importante que la piel atópica esté bien hidratada, para compensar la sequedad cutánea excesiva que presenta.

Corticoides tópicos.

El corticoide actúa como antiinflamatorio tratando específicamente el motivo de la enfermedad.

Constancia.

Al tratarse de una enfermedad crónica y que se presenta en brotes es fundamental ser constantes con los cuidados de la piel y la aplicación de las cremas. 

Cómo afecta la piel atópica a la vida diaria

Si una persona padece piel atópica, puede tener efectos debilitantes sustanciales en su calidad de vida, por los efectos que tiene en la piel y el intenso picor que genera.

Además de una merma de calidad física, se produce una gran carga psicológica importante al provocar insomnio, ansiedad y síntomas de depresión, así como sensación de aislamiento.

Hasta un 72 por ciento de las personas con dermatitis atópica moderada-grave experimenta otras enfermedades concomitantes atópicas propiciadas por un proceso inflamatorio subyacente compartido, que incluyen el asma, pólipos nasales, rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, alergia alimentaria y rinosinusitis crónica.

Dado que los síntomas y las lesiones visibles de la dermatitis atópica suelen aparecer en las manos y el rostro, un gran número de pacientes se sienten avergonzados y cohibidos, y con frecuencia evitan las actividades laborales y sociales.

Además, los niños con dermatitis atópica pueden sufrir acoso escolar debido a la enfermedad.

Según un estudio del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, (2002), sobre los Aspectos psicológicos de los enfermos con dermatitis atópica: una revisión Clínica y Salud, vol. 13, núm. 3, 2002, pp. 285-306, parece existir una conexión temporal entre un acontecimiento adverso en la vida del paciente y la aparición y/o exacerbación del pro- blema dermatológico, según el caso, ya que el estrés, por un lado modula la respuesta inflamatoria en la DA, y por otro lado, se ha demostrado una relación entre el estado psicológico e inmunológico en personas aquejadas de dermati- tis atópica.

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